Con el carro lleno de cajas y cosas aventadas a granel llegué a la gran ciudad manejando.. muerta de miedo por la idea de chocar o perderme pero feliz de ya estar con mi familia. Alejandro (mi esposo) y Hugo (mi hijo-perro) venían en otro carro guiando el camino; llegamos tarde y cansados por la mudanza express, pero emocionados de ya no ser esposos de fin de semana.
Esta semana fue de muchos cambios, nueva ciudad, nuevo trabajo, nueva casa, nuevos compañeros, nuevo jefe y nuevo look, lo cual ha sido lo más difícil hasta ahora, estaba tan acostumbrada a usar converse y jeans en el trabajo que me incomoda vestirme como ejecutiva de Santa Fé. En general todo cambió y aunque no puedo decir que todo el cambio me ha traído felicidad sí puedo afirmar que estoy más feliz de lo que estaba hace una semana en Guadalajara y mientras la felicidad siga sumando en mi vida no me puedo quejar.
Así que para hacer mi vida en DF más amena he decidido realizar actividades que me lleven a consumarme como 100% Chilanga. Lo primero que me inspiró fue un artículo que leí en Chilango.com llamado "¿Qué hacer en DF antes de morir? 150 cosas para llamarte Chilango" algunas de ellas ya ni se pueden hacer, pero la mayoría sí y suenan divertidas, igual si tienen alguna sugerencia con gusto la reviso y veo si se me antoja hacerla o no.
En esta ciudad hay mucho por hacer y aunque confieso que prefiero los pueblos pintorescos a las grandes ciudades, me mudé con toda la actitud para sentirme a mis anchas en DF y estoy decidida a quererlo con locura a pesar de sus ya conocidos defectos. Así que si odias el DF y buscabas un espacio para compartir tu odio este NO es el blog para ti.
Se despide,
Una futura Chilanga.