Pero dejemos las historias de terror para cuando visite el barrio de Mixcoac donde habitaba la llorona. Esto que les voy a contar es una historia de aventura y velocidad.
Recapitulando Ale se fue hoy temprano de viaje, no quise tomar el metro sin haber planeado mi ruta y aún no me dan la tarjeta de estacionamiento todo esto me llevo a pedir un taxi y así empezó todo.
El taxista llegó 30 minutos tarde, no sabía bien como llegar al Pantalón desde donde estábamos, ya que le dije la ruta que yo tomaba decidió irse por Insurgentes y luego tomar Viaducto, para evitar el tráfico; yo no sé mucho de la ciudad pero esas dos calles susurran esto: caos vial. Y así fue, fue igual o más tardado que por el peri, pero en fin, ya me había resignado a llegar tarde cuando de la nada el tráfico desapareció. Estaba ya a 2 minutos del Pantalón, podía verlo y estaba feliz porque aún tenía 6 minutos para llegar, cuando en una vuelta el taxi creyó alguna de las siguientes opciones:
Su taxi era Kitt El Auto Increíble
El auto que venía era Kitt El Auto Increíble
Su taxi y nosotros teníamos la capacidad de traspasar la materia
Tristemente ninguna de sus suposiciones resultó ser cierta y se estampó contra una camioneta blazer. A la camioneta no le pasó mucho, el impacto lo recibió de lado y por la mitad, pero el taxi quedo todo aplastado de la parte frontal.
El de la camioneta era un joven muy zen, se estacionó y muy tranquilamente le preguntó al taxi que qué había pasado, a lo que el taxista dijo, pues usted joven, el otro carro pasó bien... usted fue el que no... pero eso no tenía sentido porque el joven y su camioneta tenían la preferencia y el taxi en el que yo venía ni se frenó... bueno sí pero por el golpe.
Así que me tocó caminar el resto del camino, pero viendo el lado positivo de las cosas tuve suerte, fuera del dolor muscular no siento que tenga nada grave, estaba ya bien cerca de la oficina y finalmente no llegué tan tarde, ah y mi jefe aún ni llega así que ni se enteró de mi ligero retraso.
Lo único malo es que mi cuello ya estaba desconchabadito, apenas hace unos meses que choqué, esto ya es el colmo... sin duda, mi cuerpo no es un templo.
Saludos,
Jarocha en la Capital
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